SOBRE LA
INOCUIDAD DE ALIMENTOS Y LAS
PRÁCTICAS CLAVE
Por: Moreno de la Cruz, Alejandra C.
alejandra.moreno@unmsm.edu.pe
La inocuidad de los alimentos se
define como la «condición de los alimentos que garantiza que no causarán daño
al consumidor cuando se preparen y /o consuman de acuerdo con el uso al que se
destinan.» (Paredes, 2010). El impacto de este fenómeno es grandísimo, pues el
costo por enfrentar a esta – inocuidad de alimentos – asciende a 110 000
millones anuales. (de Preneuf & Zia Morales, 2018) Además, «[…] las
enfermedades de transmisión alimentaria asociadas a la presencia de patógenos
microbianos, biotoxinas y contaminantes químicos en los alimentos representan
una grave amenaza para la salud de millones de personas en el mundo (Asamblea
Mundial de la Salud, 2000) La forma
en que se desarrolla es simple:
[…] sustancias
dañinas [que] pueden ser compuestos químicos venenosos e incluso sustancias
químicas inocuas en pequeñas cantidades, aunque nocivas en grandes cantidades.
Pueden incorporarse accidentalmente al alimento durante su crecimiento, cultivo
o preparación, acumularse en el alimento durante su conservación en recipientes
metálicos, formarse en el alimento mediante la interacción de compuestos, o
pueden concentrarse a partir de los componentes naturales del alimento.
(Paredes, 2010) Además,
[…] los alimentos crudos,
incluidos la carne de ave, la carne de res y los productos cárnicos, los
alimentos marinos, las frutas y los vegetales, suelen estar contaminados con
una o varias bacterias patógenas, como Salmonella, Campylobacter, Yersinia,
Listeria, Shigella, Vibrio, y E. coli 0157:H7, y parásitos como los protozoos,
los nematodos y los trematodos. (Loaharanu, 2001)
Ante ello, es evidente que se
deben «adoptar medidas que promuevan cambios de comportamiento» (de Preneuf
& Zia Morales, 2018), pues la responsabilidad directa cae sobre el sector
agricultura, pero, a gran escala, el gobierno y la disponibilidad tanto como la
distribución de los recursos afectan de gran manera la situación de los
alimentos y, por ende, su misma situación económica y mortalidad infantil. Lo
mencionado se explica literalmente en el documento: «[…] gran parte de estos
costos podrían evitarse si se adoptaran medidas preventivas para mejorar la
forma en que los alimentos son manipulados desde la explotación agrícola hasta
la mesa del consumidor.»[1]
La planificación de una política;
adscrita, en el presente caso, al organismo encargado de la salud pública, se
hace evidente para generar un cambio en el rumbo de este fenómeno. Las
políticas de prevención atacan el foco central del problema, pero atacan,
además, las causas del foco, llegando a una lista de situaciones que promoverán
el foco. En este sentido, referente a este caso específico y, además, en la
gran mayoría de los casos, se busca cambiar la conducta de los actores y/o protagonistas
sociales: agricultores y sus formas de agricultura, niños – los más afectados –
y sus formas de lavar el alimento, adultos – responsables de los
niños – y su forma de enseñanza sobre las consecuencias de no comer alimentos
en buen estado, mal lavados, entre otros.
Se debe insistir más en la
necesidad de proporcionar información y otros recursos, a fin de motivar y
empoderar a los operadores del sector alimentario para que cumplan la
regulación sobre inocuidad de los alimentos.»[2]
Asimismo, resulta indispensable
la participación del gobierno, pues la mortandad, enfermedad y/o el descontento
social generan grandes rezagos en todos los sectores económicos.
En conclusión, la inocuidad de
alimentos y las políticas que le atañen son de carácter urgente ante la
problemática actual. Además, la planificación preventiva, que siempre apunta al
cambio de conductas como núcleo conductual y generador de las problemáticas, es
la medida que demarcará el desarrollo, o el cese, de este fenómeno. Por último,
el gobierno debe buscar atender esta problemática desde distintos frentes, buscando
el bienestar social, estabilidad económica y participación sinérgica
pública-privada.
BIBLIOGRAFÍA
Asamblea Mundial de
la Salud. (2000). Inocuidad de los alimentos.
de
Preneuf, F., & Zia Morales, X. (2018). Las enfermedades transmitidas
por los alimentos cuestan USD 110 000 millones al año a los países de ingreso
bajo e ingreso mediano. Recuperado 30 de octubre de 2018, de
http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/10/23/food-borneillnesses-cost-us-110-billion-per-year-in-low-and-middle-income-countries
Loaharanu,
P. (2001). Creciente demanda de alimentos inocuos: La tecnología de las
radiaciones constituye una respuesta oportuna. OIEA, 6.
Paredes, V.
(2010). Inocuidad de los alimentos. UNA -
Dirección de investigación, extensión y posgrado.
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