martes, 20 de noviembre de 2018

SOBRE LA INOCUIDAD DE ALIMENTOS Y LAS PRÁCTICAS CLAVE Por: Moreno de la Cruz, Alejandra C


SOBRE LA INOCUIDAD DE ALIMENTOS Y LAS
PRÁCTICAS CLAVE

Por: Moreno de la Cruz, Alejandra C.
alejandra.moreno@unmsm.edu.pe

La inocuidad de los alimentos se define como la «condición de los alimentos que garantiza que no causarán daño al consumidor cuando se preparen y /o consuman de acuerdo con el uso al que se destinan.» (Paredes, 2010). El impacto de este fenómeno es grandísimo, pues el costo por enfrentar a esta – inocuidad de alimentos – asciende a 110 000 millones anuales. (de Preneuf & Zia Morales, 2018) Además, «[…] las enfermedades de transmisión alimentaria asociadas a la presencia de patógenos microbianos, biotoxinas y contaminantes químicos en los alimentos representan una grave amenaza para la salud de millones de personas en el mundo (Asamblea Mundial de la Salud, 2000) La forma en que se desarrolla es simple:

[…] sustancias dañinas [que] pueden ser compuestos químicos venenosos e incluso sustancias químicas inocuas en pequeñas cantidades, aunque nocivas en grandes cantidades. Pueden incorporarse accidentalmente al alimento durante su crecimiento, cultivo o preparación, acumularse en el alimento durante su conservación en recipientes metálicos, formarse en el alimento mediante la interacción de compuestos, o pueden concentrarse a partir de los componentes naturales del alimento. (Paredes, 2010) Además, 

[…] los alimentos crudos, incluidos la carne de ave, la carne de res y los productos cárnicos, los alimentos marinos, las frutas y los vegetales, suelen estar contaminados con una o varias bacterias patógenas, como Salmonella, Campylobacter, Yersinia, Listeria, Shigella, Vibrio, y E. coli 0157:H7, y parásitos como los protozoos, los nematodos y los trematodos. (Loaharanu, 2001)

Ante ello, es evidente que se deben «adoptar medidas que promuevan cambios de comportamiento» (de Preneuf & Zia Morales, 2018), pues la responsabilidad directa cae sobre el sector agricultura, pero, a gran escala, el gobierno y la disponibilidad tanto como la distribución de los recursos afectan de gran manera la situación de los alimentos y, por ende, su misma situación económica y mortalidad infantil. Lo mencionado se explica literalmente en el documento: «[…] gran parte de estos costos podrían evitarse si se adoptaran medidas preventivas para mejorar la forma en que los alimentos son manipulados desde la explotación agrícola hasta la mesa del consumidor.»[1]

La planificación de una política; adscrita, en el presente caso, al organismo encargado de la salud pública, se hace evidente para generar un cambio en el rumbo de este fenómeno. Las políticas de prevención atacan el foco central del problema, pero atacan, además, las causas del foco, llegando a una lista de situaciones que promoverán el foco. En este sentido, referente a este caso específico y, además, en la gran mayoría de los casos, se busca cambiar la conducta de los actores y/o protagonistas sociales: agricultores y sus formas de agricultura, niños – los más afectados – y sus formas de lavar el alimento, adultos – responsables de los niños – y su forma de enseñanza sobre las consecuencias de no comer alimentos en buen estado, mal lavados, entre otros.
Se debe insistir más en la necesidad de proporcionar información y otros recursos, a fin de motivar y empoderar a los operadores del sector alimentario para que cumplan la regulación sobre inocuidad de los alimentos.»[2]

Asimismo, resulta indispensable la participación del gobierno, pues la mortandad, enfermedad y/o el descontento social generan grandes rezagos en todos los sectores económicos.
En conclusión, la inocuidad de alimentos y las políticas que le atañen son de carácter urgente ante la problemática actual. Además, la planificación preventiva, que siempre apunta al cambio de conductas como núcleo conductual y generador de las problemáticas, es la medida que demarcará el desarrollo, o el cese, de este fenómeno. Por último, el gobierno debe buscar atender esta problemática desde distintos frentes, buscando el bienestar social, estabilidad económica y participación sinérgica pública-privada.

BIBLIOGRAFÍA
Asamblea Mundial de la Salud. (2000). Inocuidad de los alimentos.
de Preneuf, F., & Zia Morales, X. (2018). Las enfermedades transmitidas por los alimentos cuestan USD 110 000 millones al año a los países de ingreso bajo e ingreso mediano. Recuperado 30 de octubre de 2018, de
http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2018/10/23/food-borneillnesses-cost-us-110-billion-per-year-in-low-and-middle-income-countries
Loaharanu, P. (2001). Creciente demanda de alimentos inocuos: La tecnología de las radiaciones constituye una respuesta oportuna. OIEA, 6.
Paredes, V. (2010). Inocuidad de los alimentos. UNA - Dirección de investigación, extensión y posgrado.




[1] Id.
[2] Id.

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