domingo, 18 de noviembre de 2018

¿HEMOS HECHO LO INELUDIBLE PARA OPTIMIZAR LA CALIDAD UNIVERSITARIA EN EL PERÚ? Por: Maria Espinoza Huamán



¿HEMOS HECHO LO INELUDIBLE PARA OPTIMIZAR LA CALIDAD
UNIVERSITARIA EN EL PERÚ?
                                                                           Por: Maria Espinoza Huamán
 1. INTRODUCCIÓN

La concepción sobre la calidad, que existe actualmente en las universidades, ya sea nacional o internacional, es el producto de cambios internos y externos que las han afectado, especialmente en los últimos 30 a 40 años del siglo pasado. El concepto de calidad de la educación universitaria cambia de contenido en cada época, es variable y duradera a la vez, porque es un concepto primordialmente histórico. Hasta comienzos de la década del 60 del siglo pasado, existía una visión tradicional y estática de la calidad de la educación universitaria, se entendía la calidad de la enseñanza y el aprendizaje como componentes del sistema, basado en la exclusividad de los docentes, estudiantes, materiales a recurrir y sobre todo en la tradición de la institución. Se hacía énfasis también en que más años de escolaridad traían como resultado el producto de ciudadanos mejores preparados y con la capacidad de producir en una sociedad teóricamente más democrática y participativa.
Considerando el ámbito universitario como uno de los puntos de encuentro entre la educación y el mercado laboral y sectores productivos del país, el Estado, en ejercicio de su irrenunciable rol garante del derecho a la educación de calidad, debe establecer, promover y supervisar la existencia de niveles óptimos en el servicio educativo superior universitario que imparten las instituciones, tanto públicas como privadas. Sin embargo, pese a diversas acciones aisladas por mejorar el sistema universitario, el Estado no ha logrado una mejora sustantiva en la calidad del servicio educativo, afectando el desarrollo profesional de miles de estudiantes y, en última instancia, el desarrollo sostenible del país. (DIGESU-Ministerio de Educación 2015:12)
Por tal motivo, para presentar información sobre la situación de las universidades en el país, con preponderancia en los programas de pregrado, es sustancial estipular el rol que cumple la universidad peruana en la creación, transmisión y aplicación de conocimientos, la definición de calidad y, sobre todo, qué acciones ha tomado el Estado para regularla y mejorarla en el ámbito académico universitario.
La relevancia de este ensayo recae en la importancia que existe de conocer cómo la calidad de nuestro sistema educativo afecta a nuestros futuros profesionales, sin dejar de lado, a la vez, la exigencia de la sociedad a una universidad diferente; ya no basta con que ésta sea el lugar donde se acumula un conocimiento ecuménico, pues la globalización de la información le despojó a la universidad ese privilegio, lo que exige la sociedad es que este conocimiento sea aplicado a su entorno, sea pertinente y que provoque un impacto favorable en todos sus miembros.

 2. DESARROLLO

Las universidades cumplen un rol importante en el desarrollo de la sociedad y deben basarse en adecuadas políticas estratégicas sustentadas en el trabajo coordinado de sus integrantes, los cuales se constituyen en grupos de personas que van ofreciendo lo que saben hacer, obteniendo experiencias y valorándolas, haciendo uso de las Tecnologías de Información y teniendo en cuenta que la Universidad es la institución por excelencia dedicada a la generación y transmisión de conocimiento. Considerando que el análisis, evaluación, planteamiento y aplicación de la Gestión del Conocimiento, sustentados en el uso de las Tecnologías de Información, nos permitirá que podamos crear las condiciones para que la gestión y el ritmo de aprendizaje de la Universidad Peruana sea superior al exigido por la sociedad (potenciando sus servicios de calidad estándar) proponemos un esquema metodológico de implementación de la gestión del conocimiento haciendo uso de las herramientas de existentes. (Espezúa. 2004)
Es necesario, entonces, el desarrollo propicio de estas nuevas tecnologías y modelos ideales de aprendizaje, los cuales juegan una relación trascendental en el proceso formativo y cada vez más capacitado de nuestros estudiantes universitarios. No obstante, cabe resaltar que a medida que la sociedad demanda bienes y servicios educativos de mejor calidad y a la vanguardia, el Estado hace muy poco en asignar lo necesario para cubrir estas necesidades. Entre los años 2011-2015 el presupuesto invertido en universidades públicas, en términos reales, tan solo mostró un incremento de un 2%, esto supone una inversión de S/.95 a S/. 97 millones en el año 2015. 
Lamentablemente, este poco interés del Estado en dar prioridad a la educación como eje fundamental de la sociedad parte de un modelo imperante y dominador del que ya somos parte. Necesitan seres de poca crítica, siervos de las grandes potencias y asuntivos en cada momento de nuestro quehacer. Si consideramos que la calidad educativa es trascendental en el desarrollo de nuestra sociedad, porqué esta incongruencia entre sus necesidades e intereses del Estado si somos parte de una misma Nación. Pues la calidad universitaria puede ser vista de varios enfoques y asumida para muchos intereses.
La calidad posee múltiples dimensiones, visiones e interpretaciones. Pero el problema no consiste en buscar una nueva definición de calidad, pues ya existen muchas en la literatura actual, sino determinar aquella que más convenga a la evaluación en las condiciones de la realidad latinoamericana, sin olvidar que la calidad tiene que estar conjugada con la pertinencia y el impacto, pues no se puede concebir una institución universitaria de calidad que no sea pertinente en su entorno social. (Universidad de Cantabria. 2010). La pertinencia y la calidad, junto a la internacionalización, representan para la UNESCO, los tres aspectos claves que determinan la posición estratégica de la educación universitaria.
Esta «calidad» de la que actualmente se habla es fruto de un proceso de reformas surgidas desde 1983 cuando se promulga la ley 23733, donde las universidades solo podían ser creadas y suprimidas por mandato de ley. En la década de 1990, el marco formativo en el Perú estuvo orientado a fomentar la inversión privada en la educación superior, pero fue en 1995 cuando se creó el Consejo Nacional para la Autorización del Funcionamiento de universidades (CONAFU), órgano perteneciente a la Asamblea Nacional de Rectores cuya función fue otorgar la autorización de funcionamiento de las nuevas universidades a nivel nacional. 
En 2014 se aprobó la Ley N° 30220, nueva Ley Universitaria. El objetivo de la ley es ordenar el mercado de educación superior universitaria, en lo que se refiere a la universidad pública, la universidad asociativa y la universidad societaria. Para lograrlo, la ley provee un marco normativo para la creación, el funcionamiento, la supervisión y el cierre de las universidades y, del mismo modo, para la promoción de la mejora continua de la calidad de los servicios provistos (SUNEDU. 2014. p.36)

Cabe resaltar que, en el Perú, hemos pasado de tener un reducido número de universidades, a inaugurar cientos de ellas, más por motivos económicos y políticos populistas, antes que partir de un buen concepto del “deber de ser” de la universidad. Los resultados se pueden observar fácilmente: hay muchas universidades, pero pocas son las que se deberían llamar con este nombre. Así, han surgido modelos mercantilistas de universidades que demandan a la captación masiva de estudiantes ofreciéndoles pensiones bajas y que no garantizan el verdadero aprendizaje. ¿Esta es la educación de calidad que el Perú se merece? ¿Con qué clase de profesionales contaremos en el futuro? ¿Acaso no es función del Estado garantizar los derechos del individuo en la sociedad? Nos preguntamos entonces, si toda esta reestructuración en base a nuevas leyes ha traído beneficios en la educación universitaria. Pues bien, la institución universitaria en muchos casos se ha vuelto hoy en día, absolutamente monetaria, se asemeja a un mercado en donde todo se compra y todo se vende. Si esto es así, los profesores ya no se dedicarían a la investigación ni a la enseñanza por amor a la educación, ni mucho menos harían surgir el diálogo, el interés por el aprendizaje libre y la crítica necesaria para enfrentar la vida en la sociedad.

A raíz de esto podemos comprender por qué el Perú ocupa puestos tan bajos a nivel de América Latina y el Caribe en los últimos tres años, pasando de un puesto 71 a un puesto 216 en lo que corresponde a la producción de citas; de un puesto 371 hasta llegar al puesto 753 en la producción de documentos citables entre los años 2010 al 2015); y su resultado es casi imperceptible en el ranking mundial sobre universidades. (SUNEDU. 2014)

 3. CONCLUSIONES 

En conclusión, por un lado, el Estado pone el esfuerzo en regular la enseñanza educativa a fin de mejorar su calidad, no obstante, hay brechas políticas y sociales que limitan su transparencia y ejecución a cabalidad. Detrás de ese telón aparentemente bien colocado, se pueden ver fallas del Estado e intereses de por medio; porque a raíz de la última ley, las decisiones ya no las toma una representación de los rectores de las universidades, sino el gobierno de turno, a través de un organismo menor, adscrito a uno de sus ministerios. Las medidas han sido muchas, pero fue esta la que trascendió más, es así que no podemos rendirnos, no perdamos de vista que la Universidad es una institución donde avanzan las ciencias, las humanidades y el arte; por la dedicación al estudio y la investigación, luchemos por una educación de calidad, hagamos sentir nuestro espíritu de rebeldía frente a la autoridad conformista y avallasadora, seamos nosotros los futuros docentes y profesionales que todo país civilizado necesita.
Con el transcurrir del tiempo, en el Perú se han ido creando nuevas leyes e instituciones del Estado que puedan regular la educación universitaria en el país, no obstante, estas han sido blanco de críticas que ponen en relieve la inclinación del Estado.
Nos preguntamos si existía una educación universitaria de calidad, pero hoy en día, la calidad de la educación universitaria no se entiende, ni se mide como hace medio siglos atrás, ahora se diferencia en mucho y es necesario luchar por ese derecho desde ahora, ya que los intentos por asegurar una educación como tal no han tenido el éxito esperado.
La proliferación incontrolada de las universidades y otras instituciones, mayoritariamente las privadas, contribuye al fin del monopolio del conocimiento de las primeras y provoca la competencia, por lo que exige a las universidades ser competitivas, demostrar su calidad, pero no a la práctica tradicional, sino a través de su acreditación.

  4. BIBLIOGRAFÍA

Dirección General de Educación Superior Universitaria – DIGESU. “Política de Aseguramiento de la calidad en la Educación Superior Universitaria”. San Borja. Lima. Perú. 2015. 

Espezúa U. «Gestión del conocimiento y de tecnologías de información en la Universidad peruana» Lima. Perú. 2004. Documento electrónico: sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtualdata/publicaciones/risi/N1_2004/a13.pdf.      

Universidad de Cantabria. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación. «El concepto calidad en la educación universitaria: clave para el logro de la competitividad institucional», Editorial Santander: Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación, Cuba, 2010.

SUNEDU (Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria), “Informe bienal sobre la realidad universitaria peruana”. Lima. Perú. 2014.










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