La violencia física femenina, ¿puede llegar a
un feminicidio?
Malpartida Vargas Estefany
estefany.malpartida@unmsm.edu.pe
El feminicidio es un delito, un símbolo de violencia contra
la mujer. Hoy en día forma parte de la discusión sobre la seguridad pública de
una mujer. Sin embargo, pese a ser un fenómeno visible, las investigaciones
sobre el tema no son abundantes. Y si bien actualmente se dispone de cifras
oficiales, el campo de estudios pone en evidencia la necesidad de un
procesamiento exhaustivo de la data oficial.
En este ensayo nos centraremos más en los factores, causas
que hacen que se pueda llevar a cabo el feminicidio; además también veremos las
posibles consecuencias que pueden producir este problema social y las posibles
soluciones en la que podamos apoyar en un periodo de 2 a 3 años.
Escogí el tema de feminicidio porque ha cobrado notoriedad
por el gran impacto familiar y social que genera la
ocurrencia de estos casos. ¨El
feminicidio es la más grave manifestación de la violencia contra la mujer, en
un contexto de violencia familiar, coacción, hostigamiento o acoso sexual,
abuso de poder, confianza o de cualquier otra posición o relación que confiere
autoridad a la persona agresora, independientemente de que exista o haya
existido una relación conyugal o de convivencia con esta¨
(Bardales Mendoza & Vásquez Arellán, 2012) Por lo general
ambas pueden ser consideradas como la expresión extrema de la violencia hacia
la mujer. Según el vínculo ente el agresor y la víctima, puede ser íntima, no
íntima o relacional. (World Health Organization, 2003)
El Perú, junto con Colombia, ocupa el
segundo lugar entre los países latinoamericanos con mayor porcentaje (38,6 %)
de mujeres que alguna vez en su vida han sido víctimas de violencia física por
parte de su pareja; asimismo, está entre los países con las más altas tasas de
feminicidios íntimos en las Américas (Watts C. & Moreno G., 2013) . Según el Ministerio
Público durante los años 2009 y 2010, fueron asesinadas en el Perú 274 y 244
mujeres, respectivamente; de las cuales 154 en el 2009 y 138 en el 2010, fueron
por feminicidio (Meléndez & Mallqui, 2005) .
Existen diferentes característica
inherentes a la víctima y al agresor que incrementan el riesgo de ocurrencia de
este problema que incluyen: crisis económicas y número de hijos en la familia,
ocupación, hijos de relaciones previas, haber mantenido una relación,
convivencia y el alejamiento del agresor, el embarazo y el antecedente de
violencia familiar en la víctima; violencia previa por parte del homicida y
denuncia de esta por la víctima, diferencia de edad y de nivel de instrucción
víctima-agresor, desempleo, uso de drogas y alcohol, así como antecedentes
penales del agresor, entre otros.
El MMPV (Bardales
Mendoza & Vásquez Arellán, 2012) (Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables) define
la variable feminicidio como: Homicidio de mujeres cometido presuntamente por
la pareja o ex-pareja de la víctima; por cualquiera de las personas
comprendidas en la Ley de Protección frente a la Violencia Familiar o por
alguna persona desconocida por la víctima, siempre que el homicidio revele
discriminación contra la mujer, además, considera como “tentativa de
feminicidio” a la acción frustrada en un contexto de violencia familiar,
violencia sexual o discriminación de género.
Otro hallazgo
importante está relacionado con el vínculo que tiene la víctima con el agresor.
Según el MMPV, basándose en valores absolutos y porcentajes, la forma más
frecuente en el Perú es el feminicidio íntimo, en otras palabras, existe mayor
posibilidad que sea cometido por la pareja o ex-pareja íntima de las mujeres
asesinadas.
Algunas de las soluciones que
se pueden proponer para poder acabar con este problema social, pueden ser:
1. Ratificar los tratados
internacionales y regionales que protegen los derechos de las mujeres y de las niñas, y
garantizar que las leyes y los servicios nacionales observen las normas
internacionales en materia de derechos humanos.
2. Adoptar y cumplir las leyes para poner fin a la impunidad,
juzgar a los culpables de violencia contra las mujeres y las niñas, y otorgar
reparaciones y soluciones a las mujeres por las violaciones de que fueron
víctimas.
3. Crear planes nacionales y
locales de acción para
poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todos los países,
que logren reunir al gobierno, a las organizaciones de mujeres y a otras organizaciones
de la sociedad civil, a los medios de comunicación y al sector privado en un
frente coordinado y colectivo que luche contra dichas violaciones de los
derechos humanos.
4. Hacer que la justicia sea
accesible para las mujeres y las niñas brindándoles servicios jurídicos y especializados gratuitos,
y aumentando la cantidad de mujeres en los cuerpos de policía y en los
principales servicios.
5. Poner fin a la impunidad
frente a la violencia sexual en los conflictos juzgando a los culpables en contextos
de conflicto y de post conflicto y respetando el derecho de las supervivientes
a los programas globales de reparaciones que no creen estigmatización y que
tengan un impacto de transformación sobre la vida de las mujeres y de las
niñas.
6. Otorgar recursos públicos
adecuados para
ejecutar las leyes y políticas existentes, reconociendo el costo y las
consecuencias devastadoras de la violencia contra las mujeres, no sólo por las
vidas que han sido directamente afectadas, sino para la sociedad y la economía
en general, así como en relación a los presupuestos públicos.
7. Recopilar, analizar y
difundir la información nacional en materia de la prevalencia, las causas y las consecuencias
de la violencia contra las mujeres y las niñas, de los perfiles de las supervivientes
y de los culpables, y de los progresos y carencias en la implementación de las
políticas, los planes y las leyes nacionales.
8. Invertir en la
igualdad entre los géneros y el empoderamiento de las mujeres para enfrentar las causas de
base de la violencia contra las mujeres y las niñas. Las áreas estratégicas son
la educación secundaria de las niñas, el hacer avanzar la salud y los derechos
reproductivos de las mujeres, el atender las relaciones internas de la
violencia con el VIH y el SIDA, y el aumentar la participación y el liderazgo
político y económico de las mujeres. La igualdad entre los géneros y la
erradicación de la violencia contra las mujeres deben situarse firmemente en el
centro del logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
En conclusión, en la
actualidad la incidencia de VECM (violencia extrema contra la mujer) ha
aumentado, mientras que la de feminicidio ha disminuido. En este período, el RF
(riesgo de feminicidio) fue mayor en los departamentos de Tacna, Ayacucho,
Madre de Dios, Arequipa, Pasco, Junín y Lima. Existe más riesgo de feminicidio
en el mes de noviembre, en el área rural y urbana-marginal, en un escenario no
íntimo. Y que podrían dificultar la identificación de la población de mayor
riesgo que requiere de las intervenciones del Estado con prioridad para los
departamentos de Tacna, Ayacucho, Madre de Dios, Arequipa, Pasco y Junín;
análisis del entorno en que se desenvuelve la población femenina y que podría
determinar la estacionalidad de este problema; así como estudios desde la
perspectiva del vínculo relacional entre la víctima y el agresor, además de la
evaluación de la metodología usada para clasificar este vínculo y unificación
de criterios para la definición de variables relacionadas con este problema.
Bibliografía
1.
Bardales Mendoza, O.,
& Vásquez Arellán, H. (2012). Violencia hacia la mujer, Feminicidio,
Servicios de atención de la violencia. Feminicidio bajo la lupa, 138.
2. Meléndez, L., &
Mallqui, K. (2005). La violencia contra la mujer: Feminicidio en el Perú. Flora
Tristán, 40.
3. Watts C., W., &
Moreno G., C. (2013). The global prevalence of intimate partner homicide: a
systematic review. Pubmed, 20.
4. World Health
Organization. (2003). Violence against women is a major public health problem
and a violation of human rights. Understanding and addressing violence
against women, 18.
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