domingo, 18 de noviembre de 2018

ANOREXIA Y BULIMIA EN LAS AULAS DE CLASE Por: Geri Mollo


ANOREXIA Y BULIMIA EN LAS AULAS DE CLASE
Por: Geri Mollo
INTRODUCCIÓN
Por muchos años se ha asociado el desarrollo de trastornos alimenticios en ciertos grupos de personas que cumplían con un estereotipo específico. Cuando escuchamos hablar de alguna persona que sufre de anorexia, automáticamente nos imaginamos a una adolescente blanca, demacrada, vistiendo ropa interior, mirándose al espejo y viendo el reflejo de una mujer obesa a pesar de que sus costillas y omóplatos sobresalen. Solemos pensar que los trastornos alimenticios discriminan a las personas según la edad, raza, sexo y situación económica, ¿por qué una mujer peruana de bajos recursos se preocupa por su apariencia de forma obsesiva y dejaría de comer si para ella, estos alimentos no son un lujo sino una necesidad?[1]  Por más inverosímil que parezca, la cantidad de casos de personas que sufren desórdenes alimenticios en nuestro país ha aumentado a pesar de que la mayoría de estos no son propiamente diagnosticados ya que aún en nuestra sociedad, a pesar de vivir en pleno siglo veintiuno, admitir que uno padece de un desorden mental es vergonzoso y conversar de ello es incluso considerado ¨tabú¨. Pero no hablar de un asunto no implica que este no exista. Miles de mujeres, principalmente jóvenes, se siente presionadas a lucir de una forma específica para ser aceptadas por la sociedad. Tienen que seguir los estereotipos de belleza establecidos para sentirse bien, amadas y apreciadas. El problema llega cuando estos cánones que deben alcanzar son muy difíciles, por no decir imposibles. ¿Es fácil lucir de forma similar a las modelos de lencería de ¨Victoria Secret¨, las cuales miden un metro con ochenta centímetros y pesan cincuenta kilos? Nos guste o no, los medios de comunicación han condicionado la forma en la que concebimos a la belleza, y en muchos casos las decisiones que tomamos son en base a lo que un programa de televisión publicitó o lo que el locutor de radio recomendó. ¿Acaso nunca hemos comprado una membresía de un gimnasio para lucir como nuestro artista favorito? ¿No hemos escuchado a alguna tía decir que inició la dieta de la piña lucir bella en la playa? Ahora, extrapolemos esta realidad a las aulas universitarias, los jóvenes estudiantes no son inmunes a tal influencia y lamentablemente en muchos casos la línea entre normalidad y obsesión es cruzada: al tener mayor libertad adoptan comportamientos pocos saludables, una alumna con tal de perder peso podría empezar a ¨saltarse el desayuno y almuerzo¨ y usar de excusa la falta de tiempo, o podría comer todo lo que quiera y luego vomitar, o quizás ejercitar de forma exagerada para quemar las calorías consumidas. Así que en el presente ensayo expondremos de forma clara a los trastornos de conducta alimentaria, específicamente a la anorexia nerviosa y a la bulimia nerviosa y discutiremos la incidencia de estos desórdenes en los jóvenes universitarios peruanos.
ABSTRACT
For many years we have associated the development of eating disorders in certain groups of people that would match with an specific enterotype. When we hear an individual talking about someone who suffers from anorexia, automatedly we imagine a white teenage girl wearing underwear, looking herself at the mirror and watching the reflection of an obese woman even though her ribs and shoulder blades are sticking out. We use to think that eating disorders discriminate people according to their age, race, sex, and financial situation. Since why would a Peruvian woman with low income worry for her physical appearance in an obsessive way and stop eating if food Is not a luxury but a necessity. As implausible as it would seem, the amount of cases from people suffering with eating disorders in our country has increased, even though the majority of this cases have not been properly diagnosed since in our society, even though we are living in this twenty first century, admitting that somebody is suffering from a mental health issue is embarrassing and talking about it is even considered ¨taboo¨. But not speaking about a fact does not imply it does not exist. Many women, mainly juveniles, feel the pressure to look a certain way to be accepted by society. They have to follow the beauty standards that have been established to feel themselves good, loved, and appreciated. The problem arrives when this canons that they are supposed to reach are very complicated, not to say impossible to follow. ¿ Is it easy and realistic to look like  a ¨Victoria secret¨ model whose height is 180 centimeters and weight is 50 kilograms? We like it or not social media has conditioned the way we perceive beauty, and in  many cases the decisions we take are based on a tv show we watched or on what a radio broadcaster recommended. Have not we ever, by any chance bought a gym membership to look like our favorite artist? Haven´t we heard our aunt saying she started the pineapple diet to look amazing at the beach? Now, let´s extrapolate this reality to collage classrooms where young students are not immune to that influence and unfortunately, in many cases, the line between normality and obsession is crossed: the more freedom they get the more unhealthy behaviors they develop, a female student trying to lose weight could start ¨avoiding breakfast and lunch¨ or she may start over exercising to burn out the calories consumed. So, in this essay we will expose in a clear way what eating disorders are, mainly anorexia and bulimia and we will discuss the incidence of them in the young collage Peruvian students.
METODOLOGÍA
Para el desarrollo del presente ensayo se utilizó las herramientas aprendidas en el curso virtual de la OPS ¨Acceso y uso de la información científica en la salud¨.  El problema del cual iba tratar este trabajo se planteó a través del método ¨PICOTS¨. Una vez determinado el tema, se seleccionó los descriptores más adecuados para la búsqueda de información en la página Decs. Los descriptores preferidos fueron: ¨trastornos alimenticios¨,¨desórdenes alimenticios¨, ¨trastornos de la conducta alimentaria en universitarios¨, ¨anorexia¨, ¨bulimia¨, ¨casos de anorexia en el Perú¨ ¨desórdenes alimenticios en el Perú¨. Luego se procedió a la búsqueda pertinente en bibliotecas virtuales, principalmente en LILACS, Scielo, Cochrane Library y Medline. Se empleó el programa Zotero para la rápida recopilación de información y correcta citación de referencias. Una vez reunida la información, se procedió a redactar la introducción, argumentos del desarrollo, conclusiones del ensayo y finalmente se tradujo el ¨abstrac¨.
DESARROLLO
Para iniciar definiremos a los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Estos desórdenes desatan en la persona que los sufre un miedo irracional a ganar peso, sienten además una insatisfacción con su cuerpo, es decir no encuentran felices con la propia percepción de su imagen corporal. Estos trastornos se dividen en tres grupos: anorexia nerviosa (caracterizada por el rechazo a mantener el peso por encima de un mínimo), bulimia nerviosa (caracterizada por episodios recurrentes de atracones y purgas), y otros trastornos no específicos.[2] (1)
Un paciente con anorexia nerviosa presenta un comportamiento con tendencias notables a bajar de peso debido a la sobre estimación perceptual del cuerpo o forma del individuo. Es decir un paciente que sufre de este trastorno se ve así mismo ¨muy grande¨ y por ende pone en práctica métodos para bajar de peso, por ejemplo, restringen la cantidad de comida y calorías que consumen o implementan grandes volúmenes de ejercicio en su vida diaria. Trayendo consecuencias físicas como malnutrición, arritmia, amenorrea, anemia, crecimiento anormal de vello por el cuerpo (lanugo), alopecia, piel seca y escamosa, uñas quebradizas, piel amarillenta y pálida. También trae consecuencias psíquicas, como un estado mental obsesivo, introversión, cambios drásticos del estado de ánimo, alucinaciones.  (2)
La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la persona tiene episodios regulares de comer grandes cantidades de alimento conocidos como ¨atracones¨ durante los cuales siente una pérdida de control sobre la comida. La persona utiliza luego formas de expulsar la comida, tales como vomitar o consumir laxantes. (3) La bulimia trae consecuencias psíquicas muy similares a la anorexia, y en relación a las físicas, se pueden presentar las siguiente: Vasos sanguíneos rotos en los ojos (por el esfuerzo al vomitar), boca seca, apariencia similar a una bolsa en las mejillas, salpullidos y granos pequeñas cortaduras y callosidades a través de las puntas de las articulaciones de los dedos debido al vómito autoinducido. (4)
En ambos casos, la comida y el peso corporal se convertirán en el centro del pensamiento. Existen diversos factores que se pueden aludir como los causantes de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA); por ejemplo, la baja autoestima, experimentación sentimientos de insuficiencia o falta de control de su vida, existencia de relaciones personales y familiares problemáticas, dificultad para expresar sentimientos y emociones, haber sido víctima de abuso sexual o físico, presión cultural en dónde se glorifica la ¨delgadez¨ y se da un gran valor a tener un ¨cuerpo perfecto¨, definiciones muy concretas de belleza que incluyen solamente mujeres y hombres con ciertos pesos y figuras. (5)
En relación al factor cultural y social, vale la pena destacar la gran influencia y real impacto que tiene sobre los estudiantes peruanos quienes sobre entienden, de forma consciente o inconsciente, que para lograr el éxito y admiración de otros deben lograr encajar con algunos patrones establecidos[3] . Es así que los salones de clases de las universidades peruanas son lugares propicios para el desarrollo de desórdenes alimenticios: están pobladas con estudiantes que acaban de salir del periodo de la adolescencia e incluso muchos de ellos aún continúan siendo adolescentes y como sabemos, en estos periodos de desarrollo, los jóvenes están intentando descubrir su identidad, fortalecer su autoestima y todavía siguen enfrentando muchas inseguridades. 
Entre las pocas investigaciones que se han realizado en nuestro país sobre trastornos de la conducta alimentaria (TCA), destaca una realizada en una universidad de Lima (1), esta investigación evalúo a estudiantes del primer año de la facultad de medicina de dicho centro de estudios y se encontró que el 10,1 % de los estudiantes de medicina del primer año tuvieron probable diagnóstico de TCA, el estudio reflejó además que estos casos de TCA habían iniciado en la etapa escolar, donde se habrían instaurado cambios en los hábitos alimentarios como saltarse comidas, desorganización en el horario de comidas, y excesiva preocupación por su imagen corporal. Los TCA podrían agravarse al iniciar la vida universitaria, puesto que los estudiantes son más independientes o responsables de sus estilos de vida, en especial entre los estudiantes que comienzan a vivir solos. Este estudio también encontró relación entre el diagnóstico probable de TCA y rechazo social cercano por la imagen corporal, influencia familiar sobre la imagen corporal, y rechazo laboral por la delgadez, tal  como lo habíamos señalado en la hipótesis en líneas anteriores.  Además, dicho estudio  concluyó que la televisión es un fuerte predictor que impone y valoriza en sus imágenes y mensajes la figura de la “delgadez” como cuerpo “ideal”, tanto para hombres y mujeres. (1) Con la intención de demostrar la vulnerabilidad de los estudiantes universitarios, especialmente de Medicina, se realizó otro estudio anónimo en el departamento de Lambayeque, la motivación de tal proyecto era demostrar la carga de estrés constante a la que se encontraban dichos estudiantes y como estos podían desatar problemas mentales en ellos. Los resultados finales muestran el gran porcentaje de alumnos que sufrían (en la mayoría de casos sin un diagnóstico de por medio) o tenían riesgo de sufrir un trastorno mental, incluyendo a los TCA. La frecuencia encontrada en tal estudio, de al menos un trastorno mental por universidad fue: universidad particular 1 (59%), universidad particular 2 (56%) y universidad pública (40%). (6) A pesar de no haber mayor información sobre la incidencia de alumnos universitarios que padecen un TCA, no podemos negar la influencia que la sociedad, comunidad, familia y medios de comunicación ponen sobre los estudiantes; y tampoco, poder dejar de admitir que en nuestro país no existe una política de salud mental, es más, para muchos de los ciudadanos es difícil buscar ayuda para estos temas debido a la falta de información, ignorancia o miedo a ser juzgados.
CONCLUSIÓN
Existen muchos factores que provocan y desatan el desarrollo de estos trastornos, pero deseamos resaltar la importancia de la influencia social, y cómo esta determina algunos patrones de comportamiento, en especial, en jóvenes estudiantes. En nuestro país, la investigación pertinente a estos temas no es profunda, sin embargo, a raíz de los pocos estudios realizados, podemos confirmar la existencia de estudiantes que, agobiados ante la presión social por lucir de cierto modo, toman  decisiones drásticas que pueden llegar a ser obsesivas.  Los estudios que mencionamos en el presente ensayo enfatizan que el porcentaje de estudiantes con riesgo a sufrir un TCA es alto y pocos son los que lo reconocen o buscan ayuda. Por tal motivo, es razonable advertir a las autoridades pertinentes de las escuelas, se debe implementar medidas dirigidas a la prevención, detección y manejo de estos problemas, ya que al encontrar alumnos con estos trastornos permitiría un mejor abordaje desde la perspectiva de tutoría.







BIBLIOGRAFÍA

1.         Ponce Torres C, Turpo Espinoza K, Salazar Pérez C, Viteri-Condori L, Carhuancho Aguilar J, Taype Rondan Á. Trastornos de la conducta alimentaria en estudiantes de medicina de una universidad de Perú. Rev Cuba Salud Pública [Internet]. Diciembre de 2017 [citado 12 de mayo de 2018]; 43:551-61. Disponible en: https://scielosp.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662017000400551&lang=pt
2.         Behar R, Arancibia M, Gaete MI, Silva H, Meza-Concha N, Behar R, et al. The delusional dimension of anorexia nervosa: phenomenological, neurobiological and clinical perspectives. Arch Clin Psychiatry São Paulo [Internet]. Febrero de 2018 [citado 12 de mayo de 2018]; 45(1):15-21. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S0101-60832018000100015&lng=en&nrm=iso&tlng=en
3.         Reis JA dos, Júnior S, Rodrigues CR, Pinho L de, Reis JA dos, Júnior S, et al. Factors associated with the risk of eating disorders among academics in the area of health. Rev Gaúcha Enferm [Internet]. Junio de 2014 [citado 12 de mayo de 2018]; 35(2):73-8. Disponible en: http://www.scielo.br/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S1983-14472014000200073&lng=en&nrm=iso&tlng=en
4.         Bulimia: MedlinePlus enciclopedia médica [Internet]. [citado 12 de mayo de 2018]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000341.htm
5.         Cruzat Mandich C, Díaz Castrillón F, Aylwin Navarro J, García Troncoso A, Behar Astudillo R, Arancibia Meza M. Discursos en anorexia y bulimia nerviosa: un estudio cualitativo acerca del vivenciar del trastorno. Rev Mex Trastor Aliment [Internet]. Diciembre de 2014 [citado 12 de mayo de 2018]; 5(2):70-9. Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S2007-15232014000200001&lng=es&nrm=iso&tlng=es
6.         Sánchez-Marín C, Chichón-Peralta J, Leon-Jimenez F, Alipazaga-Pérez P. Trastornos mentales en estudiantes de medicina humana en tres universidades de Lambayeque, Perú. Rev Neuro-Psiquiatr [Internet]. Octubre de 2016 [citado 14 de mayo de 2018]; 79(4):197-206. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_abstract&pid=S0034-85972016000400002&lng=es&nrm=iso&tlng=es







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