lunes, 26 de noviembre de 2018

¿Escuchas lo que dicen? El acoso sexual callejero - Maria Isabel Mendoza Silva




¿Escuchas lo que dicen? Acoso sexual callejero

Por: Mendoza Silva Maria Isabel

mariisbel15@gmail.com


El acoso sexual callejero es un tema muy comentado hoy en día, y que se ha extendido junto con los casos como la violencia de género, homicidios, exclusión social y educativa de las mujeres, entre otros. Existe gran información que se centra en el acoso laboral o en el acoso dentro del hogar; sin embargo, poco se ha estudiado sobre el acoso callejero (a pesar de ser un tema muy comentado). ¿Qué tan frecuente es este problema en la vida de las mujeres jóvenes de Lima? o ¿Cuáles son las consecuencias que tienen que afrontar las víctimas?
Estos aspectos serán abordados en el siguiente ensayo, enfocándonos en la participación que nosotros los jóvenes podemos tener sobre este problema y que podemos hacer para mejorarlo.

Según  Vallejo, E. (2014) el acoso sexual callejero es «un conjunto de prácticas cotidianas, como frases, gestos, silbidos, sonidos de besos, tocamientos, masturbación pública, exhibicionismo, seguimientos (a pie o en auto), entre otras, con un manifiesto carácter sexual.» (p.1)
La mayoría de las agresiones hacia las mujeres están relacionadas con el entorno del hogar y el espacio privado, como el entorno laboral, sin embargo la violencia generada en los espacios públicos se está extendiendo cada vez más.
Todas estas prácticas son realizadas en su mayoría por hombres quienes buscan establecer una relación de poder sobre personas que ni siquiera conocen (en su mayoría), como indica  Guillen (2014) refiriéndose a la dominación como «las agresiones ejercidas contra la mujer que pueden realizarse en diferentes espacios y que son ejercidas por personas conocidas o desconocidas como una manifestación de dominación.» (p.6)
Además, estos actos pueden realizarse en la vía pública, en transporte público o privado.

Las mujeres del siglo XXI han logrado ganar más derechos, por lo que es normal que la mayoría de ellas salga del hogar para ir a trabajar (pues hay gran cantidad de labores) o estudiar; sin embargo, el acoso sexual sigue siendo una práctica cotidiana, llegando al punto en el que parece muy normal para ambas partes. Las mujeres temen caminar por ciertas zonas durante el transcurso del día, llevándolas a desarrollar un retraimiento del espacio público, llegando incluso a dejar de transitar por esas zonas o por zonas que ellas consideran potencialmente peligrosas.
En el estudio de Vallejo titulado “La violencia invisible: acoso sexual callejero en Lima metropolitana” además de analizarse la problemática, se pudieron recoger algunos testimonios que concuerdan con lo que las mujeres expresan a diario; por ejemplo dicen cosas como:

·         “Evito ir por algunos lugares, no frecuento el mismo sitio a la misma hora y si tengo que salir en la noche salgo con mi esposo.”
·         “Prefiero ir por avenidas principales y no por callecitas”
·         “Procuro evitar los callejones, sitios que están oscuros, prefiero transitar por sitios donde está la gente.”
·         “Sí me siento segura porque a veces hay policías, pero con respecto a donde vivo hay un montón de pandilleros”

Según estas frases que hemos leído, resultan ciertas e incluso conocidas por miles de mujeres quienes tienen los mismos pensamientos y que tal vez no saben qué hacer ante estas situaciones, estos pensamientos son los más lógicos, pues toda mujer que se siente intimidada; evitarían pasar por callejones peligrosos, o trataría de transitar por lugares donde haya mucha gente y policías; pero esto con el tiempo impide nuestro libre tránsito.

¿Insultos?, ¿Piropos?, ¿Qué es lo que los acosadores usualmente dicen?

Se consideran a los piropos callejeros como expresiones sexistas que tratan de denigrar a la mujer y que buscan diferencias el poder desde el lado masculino. Pero, estos “piropos” han ido cambiando con el tiempo, y cada vez se vuelven más groseros, por ejemplo:

Antes te podían decir: Se están cayendo los ángeles del cielo.
Ahora se dice: (silbido) ¡Qué rica estás, mami!

Antes te podían decir: Cómo avanza la ciencia, ahora las flores caminan.
Ahora te dicen: ¡Mamacita… qué tales yucas!

Antes te podían decir: Eres tan dulce que uno se podría enfermar de diabetes.
Ahora te dicen: ¡Qué buen queque!

Lamentablemente, estas expresiones se usan usualmente; los hombres se acercan y lo susurran en los oídos de las víctimas o son los taxistas quienes gritan estas frases; incluso las mismas autoridades policiales suelen hacer este tipo de comentarios, haciendo que las mujeres no sepamos que hacer o a quien acudir.

¿Qué podemos hacer nosotros los jóvenes ante esta situación?
Los jóvenes menores de 25 años son usuales víctimas de acoso, por lo que debemos poner manos a la obra. La mejor forma de mitigar este problema es estableciendo un acuerdo con las municipalidades de nuestros distritos, para que se cree un plan contra el acoso y de esa forma disminuir la incidencia de la misma; además los jóvenes y demás personas debemos aprender a captar las señales de acosos para poder establecer una denuncia.
Según lo informado por la Defensoría del Pueblo, de  los 43 distritos de Lima Metropolitana, solo 14 cuentan con ordenanzas municipales para combatir el acoso sexual callejero. Además el distrito de multará con 50% de una UIT (S/2.075) a quienes hagan silbidos, sonidos, frases o gestos obscenos.
Por ejemplo, el distrito de Pueblo Libre puso en marcha un plan para mitigar este problema. Si la ofensa se da en un establecimiento comercial o por los trabajadores de una obra en construcción, la primera medida debe ser buscar a un administrador o encargado que identifique al agresor y tome nota de sus datos personales.
Por otro lado, si eres víctima de acoso en la vía pública, lo más recomendable es recurrir a las autoridades inmediatamente para que se pueda localizar al acosador e identificarlo. Asimismo, el municipio indica que se está trabajando en la capacitación de personal especializado para tratar este tipo de situaciones.
Todo este programa tomará un tiempo, hasta regular que los demás municipios de los distritos también implementen este sistema; pero, es importante que estas prácticas también se desarrollen en las distintas partes del Perú. El estado debe poner especial atención a los distintos departamentos, donde el machismo puede abundar y donde resulta más difícil lidiar con este problema, y donde las víctimas no pueden hacer escuchar sus voces.

Concluyendo con el presente ensayo, considero que resulta urgente que se pongan cartas en el asunto y que se priorice el tema dentro de las políticas, ya que lo más importante es salvaguardar la integridad de las personas, y en este caso de la mujeres víctimas de acoso. No podemos seguir caminando por las calles con el temor de ser agredidas de forma verbal; pues mientras eso siga sucediendo y nada se haga, la agresión continuará, se extenderá y podría llegar a mayores.
Por ello todos debemos trabajar en conjunto para lograr mitigar esta situación, y de esta forma, construir una sociedad libre de agresiones y donde podamos crecer sin temores.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Bennett, D. M. (2014). ACOSO SEXUAL CALLEJERO Y SEXISMO AMBIVALENTE EN JÓVENES Y ADULTOS JÓVENES DE LIMA. British Journal of Psychiatry, 205(01), 76–77. https://doi.org/10.1192/bjp.205.1.76a

Vallejo, E. (2014). La violencia invisible : acoso sexual callejero en Lima metropolitana. XVIII ISA World Congress of Sociology. Facing an Enequal World: Challenges for Global Sociology.

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