¿Escuchas
lo que dicen? Acoso sexual callejero
Por:
Mendoza Silva Maria Isabel
mariisbel15@gmail.com
El
acoso sexual callejero es un tema muy comentado hoy en día, y que se ha
extendido junto con los casos como la violencia de género, homicidios,
exclusión social y educativa de las mujeres, entre otros. Existe gran
información que se centra en el acoso laboral o en el acoso dentro del hogar;
sin embargo, poco se ha estudiado sobre el acoso callejero (a pesar de ser un
tema muy comentado). ¿Qué tan frecuente es este problema en la vida de las
mujeres jóvenes de Lima? o ¿Cuáles son las consecuencias que tienen que
afrontar las víctimas?
Estos
aspectos serán abordados en el siguiente ensayo, enfocándonos en la
participación que nosotros los jóvenes podemos tener sobre este problema y que
podemos hacer para mejorarlo.
Según Vallejo, E. (2014) el acoso sexual callejero
es «un conjunto de prácticas cotidianas,
como frases, gestos, silbidos, sonidos de besos, tocamientos, masturbación
pública, exhibicionismo, seguimientos (a pie o en auto), entre otras, con un manifiesto
carácter sexual.» (p.1)
La mayoría de las agresiones hacia las mujeres están
relacionadas con el entorno del hogar y el espacio privado, como el entorno
laboral, sin embargo la violencia generada en los espacios públicos se está
extendiendo cada vez más.
Todas estas prácticas son realizadas en su mayoría por
hombres quienes buscan establecer una relación de poder sobre personas que ni siquiera
conocen (en su mayoría), como indica
Guillen (2014) refiriéndose a la dominación como «las agresiones ejercidas contra
la mujer que pueden realizarse en diferentes espacios y que son ejercidas por
personas conocidas o desconocidas como una manifestación de dominación.» (p.6)
Además, estos actos pueden realizarse en la vía pública, en
transporte público o privado.
Las mujeres del siglo XXI han logrado ganar más derechos, por
lo que es normal que la mayoría de ellas salga del hogar para ir a trabajar
(pues hay gran cantidad de labores) o estudiar; sin embargo, el acoso sexual
sigue siendo una práctica cotidiana, llegando al punto en el que parece muy
normal para ambas partes. Las mujeres temen caminar por ciertas zonas durante
el transcurso del día, llevándolas a desarrollar un retraimiento del espacio público,
llegando incluso a dejar de transitar por esas zonas o por zonas que ellas
consideran potencialmente peligrosas.
En
el estudio de Vallejo titulado “La violencia invisible: acoso sexual callejero
en Lima metropolitana” además de analizarse la problemática, se pudieron
recoger algunos testimonios que concuerdan con lo que las mujeres expresan a
diario; por ejemplo dicen cosas como:
·
“Evito
ir por algunos lugares, no frecuento el mismo sitio a la misma hora y si tengo
que salir en la noche salgo con mi esposo.”
·
“Prefiero
ir por avenidas principales y no por callecitas”
·
“Procuro
evitar los callejones, sitios que están oscuros, prefiero transitar por sitios
donde está la gente.”
·
“Sí
me siento segura porque a veces hay policías, pero con respecto a donde vivo hay
un montón de pandilleros”
Según
estas frases que hemos leído, resultan ciertas e incluso conocidas por miles de
mujeres quienes tienen los mismos pensamientos y que tal vez no saben qué hacer
ante estas situaciones, estos pensamientos son los más lógicos, pues toda mujer
que se siente intimidada; evitarían pasar por callejones peligrosos, o
trataría de transitar por lugares donde haya mucha gente y policías; pero esto
con el tiempo impide nuestro libre tránsito.
¿Insultos?, ¿Piropos?, ¿Qué es lo
que los acosadores usualmente dicen?
Se
consideran a los piropos callejeros como expresiones sexistas que tratan de
denigrar a la mujer y que buscan diferencias el poder desde el lado masculino.
Pero, estos “piropos” han ido cambiando con el tiempo, y cada vez se vuelven
más groseros, por ejemplo:
Antes
te podían decir:
Se están cayendo los ángeles del cielo.
Ahora
se dice: (silbido) ¡Qué rica estás, mami!
Antes te podían decir: Cómo avanza la ciencia, ahora las flores caminan.
Ahora te dicen: ¡Mamacita… qué tales yucas!
Antes te podían decir: Eres tan dulce que uno se podría enfermar de diabetes.
Ahora te dicen: ¡Qué buen queque!
Antes te podían decir: Cómo avanza la ciencia, ahora las flores caminan.
Ahora te dicen: ¡Mamacita… qué tales yucas!
Antes te podían decir: Eres tan dulce que uno se podría enfermar de diabetes.
Ahora te dicen: ¡Qué buen queque!
Lamentablemente,
estas expresiones se usan usualmente; los hombres se acercan y lo susurran en
los oídos de las víctimas o son los taxistas quienes gritan estas frases; incluso
las mismas autoridades policiales suelen hacer este tipo de comentarios,
haciendo que las mujeres no sepamos que hacer o a quien acudir.
¿Qué podemos hacer nosotros los
jóvenes ante esta situación?
Los
jóvenes menores de 25 años son usuales víctimas de acoso, por lo que debemos
poner manos a la obra. La mejor forma de mitigar este problema es estableciendo
un acuerdo con las municipalidades de nuestros distritos, para que se cree un
plan contra el acoso y de esa forma disminuir la incidencia de la misma; además
los jóvenes y demás personas debemos aprender a captar las señales de acosos
para poder establecer una denuncia.
Según
lo informado por la Defensoría del Pueblo, de
los 43 distritos de Lima
Metropolitana, solo 14 cuentan con
ordenanzas municipales para combatir el acoso sexual callejero. Además
el distrito de multará con 50% de una UIT (S/2.075) a quienes hagan silbidos,
sonidos, frases o gestos obscenos.
Por ejemplo, el distrito de Pueblo Libre puso en marcha un
plan para mitigar este problema. Si la ofensa se da en un establecimiento
comercial o por los trabajadores de una obra en construcción, la primera medida
debe ser buscar a un administrador o encargado que identifique al agresor y
tome nota de sus datos personales.
Por otro lado, si eres víctima de acoso en la vía pública, lo
más recomendable es recurrir a las autoridades inmediatamente para que se pueda
localizar al acosador e identificarlo. Asimismo, el municipio indica que se
está trabajando en la capacitación de personal especializado para tratar este
tipo de situaciones.
Todo este programa tomará un tiempo, hasta regular que los
demás municipios de los distritos también implementen este sistema; pero, es
importante que estas prácticas también se desarrollen en las distintas partes
del Perú. El estado debe poner especial atención a los distintos departamentos,
donde el machismo puede abundar y donde resulta más difícil lidiar con este
problema, y donde las víctimas no pueden hacer escuchar sus voces.
Concluyendo con el presente ensayo, considero que resulta
urgente que se pongan cartas en el asunto y que se priorice el tema dentro de
las políticas, ya que lo más importante es salvaguardar la integridad de las
personas, y en este caso de la mujeres víctimas de acoso. No podemos seguir
caminando por las calles con el temor de ser agredidas de forma verbal; pues
mientras eso siga sucediendo y nada se haga, la agresión continuará, se
extenderá y podría llegar a mayores.
Por ello todos debemos trabajar en conjunto para lograr
mitigar esta situación, y de esta forma, construir una sociedad libre de
agresiones y donde podamos crecer sin temores.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Bennett, D. M. (2014). ACOSO SEXUAL CALLEJERO Y SEXISMO
AMBIVALENTE EN JÓVENES Y ADULTOS JÓVENES DE LIMA. British Journal of
Psychiatry, 205(01), 76–77. https://doi.org/10.1192/bjp.205.1.76a
Vallejo, E. (2014). La
violencia invisible : acoso sexual callejero en Lima metropolitana. XVIII ISA World Congress of
Sociology. Facing an Enequal World: Challenges for Global Sociology.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario