domingo, 25 de noviembre de 2018

¿RESULTA IMPRESCINDIBLE EN LA SOCIEDAD LA BÚSQUEDA DEL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER PERUANA? Por: Maria Espinoza Huamán




¿RESULTA IMPRESCINDIBLE EN LA SOCIEDAD LA BÚSQUEDA DEL EMPODERAMIENTO DE LA MUJER PERUANA?

                                 Por: Maria Espinoza Huamán



A lo largo de la historia, la mujer ha sido vista como un ser inferior según las jerarquías impuestas en la sociedad en la que se encontraba. No obstante, poco a poco fue tomando protagonismo, y como ya es sabido, la mujer en un momento de la historia mantiene el papel protagónico. Este rol trascendental sirvió mucho para el desarrollo de nuevas técnicas de producción agrícola y en su momento, fue un hito. Lamentablemente, pasado el tiempo se recuerda como algo somero y se habla a groso modo.
Toda esta situación generó en la mujer cierto desempoderamiento, en el que por motivos de la situación social en la que se encontraba se veía limitada a expresar poco poder y el que ostentaba se daba dentro de limitaciones sociales muy rígidas. Es el caso del poder de lo privado y en la familia. León, M. (2000). 
Por un lado, la familia como núcleo de la sociedad es la que debe formar y guiar a sus integrantes hacia prácticas constructivas e igualitarias entre sus miembros. De esta manera generará en ellos la búsqueda autónoma de la igualdad en la sociedad. Lamentablemente poco se cumple; vemos en muchas ocasiones que es en la familia donde se forjan ideas que fomentan la exclusión y marginación entre sus miembros aumentando de esta manera las inequidades de género. La mujer es relegada a último peldaño cuando se trata de vulnerar sus derechos, mientras tanto son las primeras a las que se les otorga obligaciones. Esto ocurre en muchos contextos y situaciones; en las zonas rurales, las mujeres deben, además de estudiar, realizar actividades domésticas en la chacra y de alguna manera generan ingresos económicos a la familia. De la misma manera las mujeres tienen pocas probabilidades de venir a la ciudad de Lima porque sus padres creen que lo único que alcanzarán es comprometerse y tener muchos hijos, descuidando sus estudios y responsabilidades.
Por otro lado, está la sociedad, quien impone normas y reglas de control para el desarrollo de las mujeres en la sociedad. Siendo pieza clave para el surgimiento del machismo. «El machismo consiste primordialmente en el énfasis o exageración de las características masculinas y la creencia en la superioridad del hombre.» (Giraldo, O. 1972).
Todo lo mencionado hasta el momento contribuye a mermar la participación de las mujeres en nuestra sociedad. Podemos hablar, entonces, de la falta de empoderamiento en la mujer. En términos generales el empoderamiento de la mujer se refiere a un mayor control de la misma sobre su propia vida, su cuerpo y su entorno y ello pasa por diversos aspectos tales como libertad de movimiento y acción (autonomía), injerencia en los procesos de toma de decisiones (poder de decisión), acceso y control de recursos económicos, ausencia de violencia en contra de ella, acceso a la información e igualdad jurídica. (Kishor, Sunita. 2000)
Esta falta de empoderamiento trae como consecuencias en la mujer baja autoestima e inseguridad en el momento de asumir responsabilidades y tomar decisiones que afecten su autonomía; así mismo, disminuye la posibilidad de que las mujeres se sientan en la capacidad de asumir nuevos retos y lideren en la política, el trabajo; asuman cargos importantes dentro de una empresa o lideren proyectos innovadores. En el Perú vemos diariamente ese poder latente y a la vez invisible que tienen las mujeres de salir adelante a costas del abuso de las autoridades. El Estado, quien debería ser el máximo garante del desarrollo pleno del ser humano en la sociedad, ha pasado de ser un ente protector a ser un vulnerador de derechos. ¿Hasta cuándo el país vivirá sumergido en esa lucha recalcitrante e inevitable por alcanzar la equidad de sus integrantes y el pleno desarrollo de estos en sociedad? El empoderamiento de la mujer peruana debe asumir grandes escalas y marcar un hito dentro del país para que así pueda influenciar de manera holística a diferentes zonas del mundo donde aún se vulneran sus derechos.
La mujer debe empoderarse, es un hecho, debe hacerse sentir en la sociedad y hacer que sus ideas se respeten; no importa la raza, el color, la estatura, ni el grado académico que ostentan. Simplemente por el hecho de ser seres humanos merecen respeto, consideración y oportunidades. En este sentido, el empoderamiento es inducido y de allí la importancia de crear conciencia de la discriminación de género. Ello significa que las mujeres modifiquen la imagen de sí mismas y las creencias sobre sus derechos y capacidades y desafíen los sentimientos de inferioridad. Facilitar las condiciones que permitan o induzcan estos cambios es el papel de los agentes externos. (León, M.2000.p12) 
Por tal motivo, considero importante la acción conjunta de actores jóvenes capaces de difundir este mensaje a las mujeres de las zonas más vulnerables de nuestro país. Enseñémoslas cuáles son sus derechos frente a la sociedad, cuáles son sus vínculos con esta y a la vez, sus obligaciones. Demostremos a través de la concientización y la difusión por los medios de comunicación de masas que la mujer pose un rol trascendental en la sociedad, pero desde los inicios de la historia se le ha despojado. Cómo poder cambiar esta situación si no empezamos a nivel intrafamiliar.  Las costumbres y creencias que han sido arraigadas por años deben ser evaluadas por cada integrante de la familia; de esta manera encontrarán, en algunos casos, lo crueles e injustas que han sido.
Así mismo, se debe impulsar la ejecución de actividades inclusivas que promuevan el pleno desarrollo de las mujeres en la sociedad. Nosotros, como jóvenes emprendedores del mañana debemos sentar las bases de un nuevo futuro en el que no solo se hable del presidente, del juez, del profesor, del empresario, del abogado, del rector; sino también de la presidente, la juez, la profesora, la empresaria, la abogada. Logremos cambiar lo que significa ser una mujer.




BIBLIOGRAFÍA:

Giraldo, O. (1972). El machismo como fenómeno psicocultural. Revista Latinoamericana de Psicología, 4 (3), 295-309. 
Kishor, S. (2000). «Uso de anticonceptivos para mujeres en Egipto: ¿Qué nos dicen las medidas directas de empoderamiento?», Ponencia presentada en 2000 Reunión anual de la Asociación de Población de América, Los Ángeles, California.
 
León, M. (2000). Empoderamiento: Relaciones de las mujeres con el poder. Journal Estudios Feministas, 8 (2), 191. Obtenido de https://periodicos.ufsc.br/index.php/ref/article/view/11935/11201


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