domingo, 9 de diciembre de 2018

¿SOMOS LOS PERSONAJES MÁS IDÓNEOS PARA AUTORREGULAR NUESTRO ESTRÉS? Por Maria Amalia Espinoza Huamán


¿SOMOS LOS PERSONAJES MÁS IDÓNEOS PARA AUTORREGULAR NUESTRO ESTRÉS?

Maria Amalia Espinoza Huamán
(Escuela de Medicina Humana)
«Gran parte de la tensión que la gente siente
no viene de tener demasiadas cosas que hacer.
Viene de no terminar lo que han empezado»
David Allen.

¿Has escuchado alguna vez hablar sobre el estrés?, ¿sabías que puede ocasionar serios problemas a nuestra salud?, ¿conoces algunas técnicas para palear situaciones estresantes?, ¿podrías mejorar tus resultados académicos si regulas tu grado de estrés? En el siguiente artículo conocerás más sobre este fenómeno tan complejo, su definición, sus causas y cómo podemos actuar frente a esta situación para llevar una mejor vida académica.

1. Definición del estrés
Somos conscientes de la importancia que tiene para nosotros asumir roles activos en el campo académico. Pues se considera que formarán la base para el desarrollo de nuestra profesión. No obstante, muchas veces vemos mermadas nuestras capacidades debido a diversos factores, siendo uno de ellos, el estrés.
El estrés es un fenómeno muy completo ya que se ven influenciados estímulos y respuestas, y entre ellos procesos psicológicos que hacen posible su interrelación. En este proceso hay una interacción mutua de factores: agentes internos y externos, procesos de evaluación, métodos de afrontamiento, respuestas psicológicas y fisiológicas como mecanismo de defensa y modulación ante el estrés, así como aspectos demográficos (edad y sexo) (Guerrero, citado por Sandín, 2016, p. 58).
Como vemos, la existencia de estas variables hace que este proceso sea cambiante, dependa de agentes y que se dé de manera distinta en cada organismo. Esto forma parte de la personalidad de cada individuo. Así mismo, cabe resaltar que la presencia de estrés es originada por situaciones que no podemos controlar y estas «se nos van de las manos» generando las reacciones y respuestas físicas, fisiológicas y psicológicas como el dolor de cabeza, dolores en el cuello y zonas periféricas, cansancio, entre otros (Barraza, 2006, p. 10).
No obstante, también se consideran los sucesos vitales para la persona, el entorno en el que se encuentra, el nivel socioeducativo y socioeconómico (De Rearte S. et. al, 2013, p. 2), así como los determinantes de la personalidad (grado de evaluación, autoconcepto, afrontamiento…) que, dependiendo de nuestra situación, pueden actuar como agentes estresores o amortiguadores de las consecuencias negativas del estrés sobre nuestra salud (Martín, 2007, p. 88).

     2. ¿Qué es lo que más estresa a los estudiantes universitarios?

2.1 Situaciones académicas más estresantes:
Algunas de las situaciones más estresantes para los estudiantes universitarios es el escaso tiempo con el que cuentan para cumplir con las actividades académicas, las exposiciones en el aula, estudiar para los exámenes o la sobrecarga académica que algunas veces se les exige (Guía para el manejo del estrés académico, p. 6).
Es así que algunos estudiantes suelen procrastinar con sus actividades y la falta de tiempo para culminar lo planeado origina en ellos tensión y, en consecuencia, estrés.

2.2 Situaciones académicas menos estresantes: 
Es común que se genere presión familiar en su espera de nuestros buenos resultados. Por otro lado, la participación activa en clase, el planteamiento de preguntas al docente o responder a las ofrecidas por él, también generan estrés (Guía para el manejo del estrés académico, p. 6).                                                             
Como estudiantes, somos conscientes de las expectativas de nuestros padres hacia nuestras capacidades en la universidad, por ello es de relevancia asumir de manera eficiente nuestras obligaciones como tales. Es así que, en la elaboración de nuestras actividades, la mayoría de nosotros tiende a ser muy competitivo, busca mejores calificaciones y mantiene una participación activa en clase. Así mismo, el trabajar en grupo fomenta por un lado el espíritu crítico, el grado de socialización, la escucha activa y empatía; por el otro, exige al estudiante mantener el grado de competitividad que ostentan sus compañeros, de otro modo buscar liderar y llevar al equipo al éxito. 

2.3 No académicas:
Se presenta en este rubro a la ausencia del tiempo necesario para llevar una vida social y de ocio saludable, así como a los conflictos que puedan ocurrir con la pareja, familia o grupo de pares. La adaptación en relación a nuestra incorporación universitaria como la decisión vocacional o el cambio de nuestro domicilio también generan estrés (Guía para el manejo del estrés académico, p. 6).
Los factores mencionados se podrían clasificar como agentes externos. La familia como núcleo de la sociedad debe priorizar el bienestar entre sus miembros, facilitar su autonomía y reducir el grado de estrés de sus integrantes mediante actividades integradoras que fomenten la participación de cada uno de ellos, así como su convivencia plena.

     3.  Recomendaciones para regular el efecto del estrés:
Cada día nos enfrentaremos a un ambiente cada vez más denso del que pocos pueden manejar con destreza y salir airosos. Es así que hay personas que manejan con un poco de dificultad la situación; por tal motivo, es menester enfrentar el estrés mediante algunas pautas que regularán su efecto en nuestra vida académica como las que se mencionan a continuación:

3.1    Hábitos de conductas sanos: Para ello se necesita tener una dieta equilibrada. El no fumar o beber en exceso, así como no consumir sustancias adictivas ayudaría a mejorar nuestra salud y sistema inmune. Todo lo mencionado aunado a la práctica constante del ejercicio físico mejoraría las funciones y la actividad del organismo en el sistema circulatorio, muscular y respiratorio (Guerrero, 2016, p. 66).
Es importante, por lo tanto, fijar un tiempo exclusivo para dar prioridad a nuestra salud fomentando hábitos alimenticios de calidad, así como la participación en actividades de integración deportiva, cultural y social. Todo esto, asociado a la fuerza de voluntad de cada individuo, podremos hacerle frente al estrés.

3.2  Mantener el optimismo
El optimismo es una de las características de cada persona que actúa como amortiguador frente a los efectos producidos por el estrés. Estas personas se caracterizan por centrarse en los problemas ocurridos y ante eso, seleccionar estrategias para superarlas y enfrentarlas. Las personas optimistas encuentran aspectos positivos de cada situación problemática asumiéndolas como nuevos retos, mas no como amenazas (Guerrero, 2016, p. 66).
Si bien es cierto, podemos tener diversas formas de enfrentar el estrés en las circunstancias en las que nos encontramos, pero el grado de optimismo que se presenta en ellas es de vital relevancia. El optimismo es una fuerza virtuosa que emana desde nuestro interior y nos impulsa a salir adelante a pesar de que las cosas no salgan como las esperamos. Ante las caídas que podamos tener, ese sentir se hace evidente en nuestro accionar y se materializa en la puesta en práctica de los recursos modeladores del estado de tensión y estrés.

3.3  Atender y tener conciencia de tu experiencia en el presente
Muchas veces tenemos una posición inquietante ante lo que pueda ocurrir en el futuro o refieran la necesidad de algún cambio del pasado. Sabemos que esta situación no se puede llevar a cabo e involuntariamente nos genera cierto grado de estrés. Para ello Guerrero considera que debemos vivir el día a día intensificando las experiencias del presente, ya que de esta manera nos generará un periodo de serenidad plena. Las recomendaciones que nos ofrece son las siguientes (Guerrero, 2016, p. 10):
  •          Adopta una posición de descanso (siéntate en el suelo con las piernas cruzadas, o en una silla con la espalda recta, y apoya los pies planos sobre el suelo y las manos en el regazo o las piernas).
  •         Observa cada pensamiento o emoción que pase por tu mente sin reprimirlo, aceptándolo tal como es y luego vuelve tu atención a tu respiración.

3.4  Relajar la tensión muscular
Sabemos que es menester conservar un buen estado de salud; no obstante, algunas veces en el ámbito académico vemos mermados estos ideales. Aprender a relajarnos nos ayudará a liberar esas tensiones, a encontrarnos con nosotros mismos en un ambiente propicio que juega con la pasividad y a la vez, con la autonomía; y a confiar en nosotros mismos, puesto que la vuelta a la calma será uno de los pilares a los que debemos acudir independientemente.
Por tal motivo, es necesario seguir algunas pautas que nos ayuden a relajar la tensión en nuestros músculos (Guía para el manejo del estrés académico, p. 13):
·         Siéntate en un lugar cómodo o recuéstate sobre una manta en un lugar donde no te interrumpa nadie ni puedan molestarte ruidos intensos. Escucha música suave o simplemente permanece en silencio.
·         Respira profundamente, contando despacio hasta 5 al inhalar el aire. Nota como el cuerpo se expande. Expulsa el aire contando despacio hasta 5.
·          Repite la inspiración profunda mientras tensas los músculos de los pies y notas la sensación. Mantenga la tensión durante 3 segundos.
·         Expulsa el aire mientras relajas los músculos tensados. Nota la relajación.
·         Repite los pasos con otro grupo de músculos, avanzando desde los pies hacia las pantorrillas, los muslos, el estómago, los brazos y las manos.
·         Quédate disfrutando de ese estado simplemente observando tus sensaciones y tus pensamientos sin aferrarte a ellos. El efecto puede ser más benéfico si mentalmente repites alguna palabra que asocies a la sensación de calma.

3.5  Si estás a punto de dar un examen
Somos conscientes de que sentarnos frente a un examen no es tan sencillo, claro está, el contexto y el tipo de examen al cual nos enfrentemos. Muchos de nosotros mediante una buena preparación académica consciente e integral somos capaces de asumir cualquier reto que se nos plantee; no obstante, el manejo de nuestro estrés apunta a jugar un rol trascendental para conseguir los resultados esperados. A continuación, daré algunas pautas para manejar el estrés ante un examen (Guía para el manejo del estrés académico, p. 15).
·         Calcula bien el tiempo de llegada evitando la ansiedad de llegar tarde, pero sin adelantarte demasiado para no dar lugar a los repasos de último minuto que pueden hacerte dudar de tu preparación y a que el nerviosismo de los otros aumente el tuyo.
·         Durante el examen empieza por contestar las preguntas más sencillas, mantén una actitud positiva.
·         Después del examen no le des demasiadas vueltas a cómo has contestado, te tomas un tiempo de descanso y no corras de inmediato a estudiar el siguiente.
Finalmente, podemos mencionar que el estrés académico es un problema a gran escala, ya que involucra no solo al alumno sino también su relación con la sociedad. Son los medios de comunicación, padres de familia o grupo de pares quienes juegan un papel importante dentro del desarrollo de la persona y forman, en alguna medida, su posición ante las diversas circunstancias que se presentan como parte de la adquisición de nuevas experiencias por parte del individuo.
El estrés académico es algo del que no debemos ser ajenos, buscar su solución cuando sobrepasa los límites de afrontamiento es ineludible. Por ello, si seguimos todas las pautas presentadas obtendremos mejores resultados en nuestra vida académica y reduciremos en gran medida los efectos del estrés.

REFERENCIAS:

   Barraza Macías A. (2006). Un modelo conceptual para el estudio del estrés académico. (Revista Electrónica de Psicología Iztacala). Universidad Autónoma de Durango. Recuperado de http://cort.as/-CdBf
De Rearte S., Castaldo E., Inés R. (2013). Factores causales del estrés en los estudiantes. (Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XX Jornadas de Investigación Noveno Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR). Facultad de Psicología. Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Recuperado de http://cort.as/-CdBt
Guerrero Barona E. Salud, estrés y factores psicológicos. (2016), pp. 10-20. Recuperado de https://bit.ly/2zxkTv7
Guía para el manejo del estrés académico, (s.f.), Facultad de Psicología, Universidad de Valencia. pp. 1-15. Recuperado de https://bit.ly/2BH79zw
Martín Monzón I. (2007). Estrés académico en estudiantes universitarios. Apuntes de Psicología. pp. 87-99. Recuperado de https://bit.ly/2GDJgga


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