La aplicación de habilidades blandas por profesionales en sus centros laborales
Jessica Esther Centeno Sáenz
(Escuela de Psicología Organizacional y de la Gestión Humana)
centenosaenz1099@gmail.com
“en el mejor de los casos, el CI contribuye aproximadamente en un 20% a los factores que determinan el éxito en la vida, con lo que el resto queda para otras fuerzas”
Daniel Goleman
¿
Cuál es la importancia de las habilidades blandas en el mundo laboral?, ¿influyen positivamente las habilidades blandas en las empresas?, ¿es lo mismo decir capital humano que capacidad humana?, ¿la educación superior está en la obligación de intervenir en este aspecto?, ¿hay superioridad en las habilidades blandas según las exigencias del mercado? En el siguiente artículo pretendo dar a conocer cuales son las exigencias del mercado y qué se necesita para ser valorado por las industrias en estos tiempos.
Concepto
Cada vez que un profesional postula a un centro laboral no solo debe hacer notar sus capacidades intelectuales, sino también un manejo de habilidades blandas.
«Se entiende por habilidades blandas aquellas capacidades particulares que podrían mejorar el desempeño laboral, facilitar la movilidad interna, catapultar la carrera profesional y predecir el éxito laboral». (Vera, M. 2017, p. 56)
En consecuencia, las habilidades blandas ayudan a que el individuo pueda desenvolverse en diferentes ámbitos. Debido a que se encuentra estrechamente relacionada con hábitos que hacen elevar tu potencial socioemocional. Lo que genera una efectividad laboral y recibiendo por parte de las organizaciones gran consideración. Es necesario agregar, que cuyas habilidades no solo te propiciarán un éxito laboral, sino que además logran generar un tipo de vida que la gente juzga valedera, es decir, una vida más libre y más digna.
Intervención de la Educación Superior
La historia de la Educación Basada en Normas de Competencias (EBNC) se originó en los Estados Unidos alrededor de los años treinta del siglo XX. Sin embargo, se le empezó a dar un cierto interés hace no más de 15 años, como un interés más económico que educativo, con el fin de adecuar la educación y capacitación vocacionales a las necesidades de la industria (Álvarez, 2004). Por esta razón, se hace necesario que se implementen nuevas rúbricas y algunos cambios en el currículum superior. Estas estrategias suponen hacer del estudiante un individuo más completo e integral al momento de haber egresado. En especial, si se pone énfasis en la competencia de comunicación oral, puesto que es una de las más importantes para la empleabilidad de los universitarios ya egresados (Tocoronte, Gonzalez Ventacor, Bolívar Cruz, Fernández Monroy, & Galván Sanchez, 2016).
Diferenciación de capital humano y capacidad humana
Es evidente que hasta hace unos años se había enfatizado más en los conocimientos cognitivos que en habilidades blandas o también denominadas habilidades no cognitivas. Lo cierto es que estas últimas contribuyen al desarrollo del capital humano por lo mismo que la enseñanza universitaria debe ir a igual ritmo de las necesidades del mercado. En efecto, capital humano hace referencia a que, el hombre “por medio de sus habilidades, conocimientos y esfuerzos, aumente las posibilidades de producción” (Sen, 1998). Por otro lado, la capacidad humana se centra en su habilidad para llevar a cabo el tipo de vida que considera valiosa, es decir, no solo se va a beneficiar y se le va agregar valor a la producción, sino que también la misma persona va hacer utilidad de todas las habilidades adquiridas (Sen, 1998).
Estadísticas
Esta tabla nos indica que tanto honestidad como integridad suelen ser los más valorados por los empleadores. Magdalena Bosh y Rita Caballotti (2016) nos dicen que “la falta de integridad en las relaciones humanas dentro de la empresa se corrompe y, tarde o temprano, afectan al beneficio pudiendo desencadenar en la corrupción”. El que le sigue es la comunicación efectiva lo cual ya veníamos mencionándolo en líneas anteriores. Así mismo, el pensamiento crítico y trabajo en equipo son habilidades que tienen que ser considerados por los sectores educativos ya que nos ayuda a tomar mejores decisiones en nuestra vida cotidiana. Por otro lado, a pesar de que las habilidades organizativas y los conocimientos técnicos se encuentran en el último nivel, eran los sectores educativos quienes enfatizaban y/o siguen enfatizando hasta el momento.
En conclusión, los cambios en la industria obligan al profesional a poder desenvolverse en diversos contextos. Las necesidades del mercado cada vez son más altos y ello hace que los empleadores centren su atención en profesionales que no solo tengan capacidades cognitivas, sino que también posean ciertas habilidades blandas o socioemocionales. Por consiguiente, si comenzamos a trabajar en dichas habilidades blandas podemos decir con certeza que será gratificante, pues se sabe que no solo contribuye con el capital humano, sino que también tiene un efecto positivo en el desarrollo personal o, dicho de otro modo, capacidad humana. Es debido a esto que la creciente demanda laboral exige de una manera u otra a la Educación Superior a cambiar su currículum a favor de un alumno más completo que pueda manejarse en todo tipo de situaciones.
Referencias
Álvarez, R. P. (2004). Formación superior basada en competencias, interdisplinariedad y trabajo autónomo del estudiante. Revista Iberoamericana de Educación, 35(1), 1-33. Obtenido de https://rieoei.org/RIE/article/view/2870/3814
Bosch, M., & Caballotti, R. (2016). ¿Es posible una definición de integridad en el ámbito de la ética empresarial? Empresa y humanismo, 19(2), 51 - 68. doi:10.15581/015
Millalén, F. V. (s.f.). Infusión de habilidades blandas en el currículo de la educación superior: clave para el desarrollo de capital humano avanzado. AKADEMÈIA, 7(1), 56.
Sen, A. (1998). Capital humano y capacidad humana. 17(29), 67-72. Obtenido de https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4934956
Tocoronte, D. V., Gonzalez Ventacor, S., Bolívar Cruz, A., Fernández Monroy, M., & Galván Sanchez, I. (2016). Valoración de la competencia de comunicación oral de estudiantes universitarios a través de una rúbrica fiable y válida. Revista Brasileira de Educação, 21(64), 39.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario